Manos libres que construyen una emoción
El bordado me ha dado una herramienta que me permite expresar más profundamente la búsqueda del “ tejido humano”. Hace más de 15 años que lo exploro. Louise Bourgeois fue mi inspiradora. Y Violeta Parra, naturalmente. Es una materia, para mí , que da mucha libertad y bordar me conecta con mucha intimidad.
La incertidumbre de la quema es mi pasión. Ceramista por goce de la materia y la cuota de lo que no controlo me encanta ! Ese espacio de libertad que la pieza tiene por sí misma. Qué rico es no controlar !
Cuando llegué a vivir a París con mi familia, no tenía taller. Difícil encontrar y caro para mi bolsillo. La ciudad, me proponía tomar clases de grabado en metal a través de la municipalidad de París. Habían 8 tarifas distintas. Cada persona pagaba en proporción a lo que ganaba. Pude! Y llegué a un palacio de taller con prensas , papeles, ácidos, profesores , metales, colofán, gubias…. Todo tipo de personas , de distintos lugares socio económicos , que nos encontrábamos cada semana a aprender juntos.
Bello
Carola Lepe Cavagnaro
Nacida en Santiago de Chile el 07 de Septiembre 1969
3 hijos.
Licenciada en Bellas Artes, mención pintura,
Universidad Catolica de Chile.
Reside en Francia del 2002 al 2012
Actualmente vive y trabaja en Santiago de Chile.
[Otros estudios]
Taller de ceramica Château du Tremblay – Fontaines – Francia
Taller de grabado de la vIlle de Paris – Francia
Taller de ceramica Annie Metzer – Paris – Francia
Taller de cerámica gres de Claudia Hidalgo – Santiago de Chile
Taller de cerámica gres de Maria de los Angeles Pérez Cotapos – Santiago de Chile
La obra de Carola Lepe no se contempla:
se roza,
se intuye, se queda bajo la piel.
Entre barro, hilos y pigmentos, su práctica artística construye una cartografía de lo sensible, donde el gesto deviene memoria y la materia se hace voz. Su cerámica, su pintura y sus piezas de pintura bordada conforman un corpus delicado y radical, anclado en lo orgánico, lo íntimo, lo no dicho.
Licenciada en Bellas Artes con mención en pintura por la Universidad Católica de Chile, su obra ha migrado y expandido sin renunciar a sus orígenes. Del lienzo al volumen, del color al fuego, del trazo al textil. La pintura sigue latiendo en su trabajo, incluso cuando toma forma de barro o de hilo. En sus bordados, el gesto pictórico se alarga, se ralentiza, se vuelve mantra. Coser, pintar, moldear: tres modos de escribir con el cuerpo.
Durante la década que vivió en Francia, su lenguaje plástico se afinó al calor de talleres como el del Château du Tremblay en Fontaines, el de cerámica de Annie Metzer en París y el taller de grabado de la Ville de Paris. Esa inmersión europea —cotidiana, matérico-afectiva— dejó marcas indelebles: texturas que evocan paisajes interiores, formas que hablan en varios idiomas y superficies que respiran como piel.
De regreso en Chile su producción artística se afianza como una exploración constante de lo esencial: íntima, vital, femenina. Madre de tres hijos, su obra respira también desde ese territorio de lo doméstico como potencia creativa: silenciosa pero intensa, frágil pero feroz.
«La incertidumbre de la quema es mi pasión. Qué rico es no controlar», confiesa Carola. Esa rendición a lo imprevisto, a lo que emerge más allá del control, es el corazón de su obra.
Entre lo sólido y lo efímero, entre el gesto ancestral del barro, la paciencia del bordado y la intuición pictórica, Carola Lepe modela un universo propio: uno donde las manos saben lo que el tiempo aún no se atreve a decir.
VPM.